En 1922, una familia hawaiana compró un remoto atolón del Pacífico para cosechar cocos; luego demandó a Estados Unidos, rechazó planes para hacer un casino y lo vendió para su conservación
- Durante la Segunda Guerra Mundial sirvió de base para la Marina.
- En 1974, el atolón de Palmyra fue escenario de un doble crimen.





Comentarios (0)
Comentarios de Facebook (0)